
El riesgo es prácticamente inexistente y la rigurosa normativa lo contempla como un suceso no creíble. Como ya se ha indicado, el tanque que se construirá, de contención total, está formado por un tanque interno dentro de un tanque externo. El tanque interno es de acero especialmente resistente a las bajas temperaturas (acero criogénico) y el externo es de hormigón armado (también especial para bajas temperaturas e impermeable a los vapores de gas natural).
El tanque interior de acero es el que contiene el GNL a –160ºC y todas las conexiones de entrada y salida del GNL se realizan por la parte superior del tanque para evitar posibles puntos de fuga. En el caso improbable de que esta ocurriera, el tanque exterior de hormigón es capaz de contenerla y evitar así que pudiera escapar al exterior.