
En primer lugar, el diseño, la construcción y la operación de este tipo de plantas se realiza bajo una normativa europea e internacional muy estricta y exigente.
En segundo lugar, la operación de la planta es llevada a cabo por personal altamente cualificado y entrenado para actuar ante cualquier situación de emergencia.
Los sistemas de control de la instalación son altamente sofisticados y permiten prever y evitar cualquier situación de riesgo y actuar de forma inmediata ante cualquier anomalía parando la instalación de forma total y segura.
Otras medidas complementarias son:
Ausencia total de fuentes de ignición en todos los recintos del proceso donde pudieran producirse fugas o derrames.
Detectores de gas y de baja temperatura que permitan una inmediata detección de fugas de gas natural o derrames de GNL.
Un sofisticado sistema de detección y extinción de fuego.
Sistemas de vigilancia y monitorización en toda la instalación.